Luis Albornoz es una de las voces más reconocidas de los medios. Durante la presidencia de Alfonsín, formó parte del equipo de “La noticia rebelde”. Aquí cuenta cómo fue su experiencia en ese trabajo.
La noticia rebelde fue un programa que rompió con las clásicas estructuras televisivas durante los años 1986-1989. Sus secciones más recordadas fueron sus ácidas entrevistas y su “pasando revista”, algo totalmente novedoso en ese momento. Por su parte, dos elemento que jamás estuvieron ausentes fueron la ironía y el humor ya que formaban parte de los pilares fundamentales de la emisión. Sus conductores fueron Adolfo Castello, Jorge Guinzburg, Nicolás Repetto, Raúl Becerra y Carlos Abrevaya.
-¿Cómo fue que empezaste a trabajar allí?
- Me acuerdo que fue un pedido de Adolfo Castello que me había conocido un par de años antes. Él fue el que me llevó a la producción, el culpable -se rie-.
Allí, todos nos fuimos conociendo poco a poco y empezamos a integrarnos. Recuerdo que desde el primer momento siempre hubo una muy buena onda porque todos poníamos lo mejor de cada uno para que las cosas salieran lo mejor posible. Había una gran predisposición y mucha alegría.
-¿Cómo crees que La noticia rebelde "revolucionó", en cierta medida, la forma de hacer tv?
- Emmm… no estoy tan seguro de que la haya revolucionado. En mi opinión, los códigos fueron los que se cambiaron: la entrega de la información, de la comunicación, etc. Sin duda, todo eso estuvo acompañado por la liberación que se empezaba a vivir en ese momento. Es decir, antes nos habían tapado la boca con una banda y no podíamos decir nada. Había terror y miedo. Una vez vuelta la democracia, había una especie de necesidad de hablar, de contar, de decir. Era el momento para volver a disfrutar de una libertad que resultaba ser a la vez deliciosa y placentera.
-¿Cómo era el ambiente de trabajo?
-Era buenísimo. Todo resultaba ser distendido, audaz, desfachatado pero siempre manteniendo el respeto. Se tenía la seguridad de que el otro cumpliría con lo que tenía que hacer. Además como había una gran necesidad de expresar, la producción se “mataba” para lograr éxitos increíbles en sus citas con artistas y políticos.
-¿Qué significaba el humor y la ironía para el programa?, ¿cómo lo definirías?
- Para todos, el humor era el tronco del árbol de libertad de expresión. A través de él, se deslizaba la ironía, las obviedades, las marcadas inteligentemente hechas, las denuncias sociales y políticas, los descansos extendidos e innecesarios de los políticos en sus bancas, etc. Todo estaba realizado con películas o filmaciones reales del noticiero que yo me encargaba de doblar.
-¿En qué se inspiraron a la hora de hacer el formato del programa?
- Se podría resumir en la unión de dos o tres talentos con sumados a la necesidad de ironizar la realidad, que por lo general, suele entregar gran cantidad de material.
-¿Qué recuerdos te quedan de La noticia rebelde?, ¿marcó tu vida este programa?, ¿en qué cosas?
- Me quedan los mejores recuerdos de allí. Lo que marca es el estilo ya que en mi vida personal utilizo el humor de forma seguida. Pero, es eso: solo un buen recuerdo. Lo que quiero decir es que la vida continúa y no hay que repetir sino tratar de crear en todo momento. Igualmente, es muy lindo decir: “Yo forme parte”.